Si eres creador o creadora de contenidos en la plataforma Youtube seguramente estás al tanto de lo que lo que llaman la ley COPPA o copazo. Si no es así, te lo resumo:
Se trata de la Ley de Protección de la Privacidad Online de la Infancia (Children’s Online Privacy Protection Act), una ley estadounidense que pretende, según reza la Federal Trade Commission (FTC), otorgar a los padres el control de la información que se colecta de sus hijos en edades infantiles a través de internet.
Dicho de otra manera. Tomar nuestro nombre y correo, nuestras preferencias e intereses, nuestras búsquedas, nuestra localización, y todo aquello que ayude a individualizarnos como usuarios y consumidores, no aplica para los menores de trece años (CUIDADO: la edad varía según el país).
La COPPA no es algo nuevo, pero el tirón de orejas y la multa de la FTC a Youtube pretenden hacer efectiva el acta, y muchos se preguntan hoy ¿qué pasará con Youtube?
Una ley difÍcil.
La ley COPPA nace en la época jurásica de Internet, hace casi dos décadas. Por aquel entonces la red de redes era muy importante, pero ni de lejos estaba en el centro de la vida social. Internet todavía era un dominio principalmente de adultos, y la actividad online estaba mucho más vinculada a la esfera privada.
Luego llegó la Web 2.0 para dar la vuelta a esta dinámica. Internet se convirtió en algo mucho más interactivo y orgánico. Actualmente la red se funde en la sociedad hasta el punto de que de que ya casi no podemos distinguir entre mundo online y mundo offline.
Dicho esto, el acceso a la red se ha convertido de facto en una necesidad, y la ausencia de este acceso puede ser entendida como factor de exclusión social. Y no en un sentido restringido a Internet. No existir en la red es casi como no existir en el mundo real, te invisibiliza.
Tenemos que aceptar que Internet dejó de ser un simple mundo paralelo. El ciberespacio se ha convertido en el modo de acceder al mundo real y operar en él. Es por esta razón que legislar sobre Internet se vuelve mucho más complejo que antes tanto a nivel social como tecnológico. Por ello, las novedades legislativas en Internet generan incertidumbre. Porque pueden sacarte de internet, y por tanto, desconectarte de la realidad.
Para más inri, la COPPA no es ninguna novedad legislativa, sino la aplicación de una vieja ley descontextualizada del panorama sociotecnológico actual. Evidentemente es posible y deseable distanciar a la infancia de la voracidad publicitaria y la nocividad de ciertos contenidos, pero ¿cómo hacerlo sin arrastrar inocentes en el camino? ¿sin hacerlos desaparecer?.
Medidas polémicas.
Según Google, a partir de ahora los creadores que publiquen en Youtube deberán especificar si el contenido es creado o no para niños, y en base a esto se procederá a unas restricciones. En concreto, dejará de aparecer publicidad personalizada en el contenido, se desactivarán los comentarios, desaparecerán las suscripciones de las listas públicas, y los likes y dislikes se inhabilitarán.
Esto en principio afectaría negativamente a los creadores y creadoras que se dirigen al público infantil, pues estas restricciones dificultan el buen posicionamiento del material independientemente de su calidad, y reducen considerablemente las expectativas de monetarización.
Sin ganancias, se desincentivaría drásticamente la producción de contenido, especialmente del mejor producido.
Sin embargo, “qué es para niños” no queda bien definido, y es por esto que cunde el pánico entre los youtubers. Aparentemente, cualquier canal podría verse afectado, ya que la norma se aplica a contenidos que se centren en (sic)
- Niños o personajes infantiles.
- Programas infantiles populares o personajes animados.
- Actuaciones teatrales o historias con juguetes para menores.
- Menores protagonistas con patrones de juego naturales y habituales, como obras teatrales y actividades que fomentan la imaginación.
- Canciones, historias o poemas populares para niños.
Pongámonos serios. “Centrarse en niños o personajes infantiles” es muy contextual. Los personajes animados no siempre son para niños. Los títeres pueden ser obscenos para decir verdades sociales y políticas. Los “patrones de juego naturales y habituales”… ¿quién sabría definirlos? Y sobre todo ¿qué es eso de “actividades que fomentan la imaginación”?.
Pues bien, según opinan muchos, cualquier canal que vagamente se introduzca en las zonas grises corre el riesgo de ser considerado para público infantil, tirando al traste el esfuerzo realizado por el creador para difundir y monetarizar el contenido.
Además, hay que destacar que la tarea de decidir ha sido asignada a dos tipos de control: el humano, que valorará e inspeccionará los contenidos, y las inteligencias artificiales. Los primeros tiene la tara de de su propia subjetividad y medio cultural, que puede llevarles a error al decidir sobre contenidos que no entienden. Las segundas tienen graves problemas para entender los contextos, y por tanto pueden dar lugar a falsos positivos.
El trasfondo cultural
Hace unas décadas parecía fácil distinguir entre gustos infantiles y no infantiles. Luego se popularizaron las animaciones destinadas a público adulto, y progresivamente la cuestión se ha vuelto más indiferenciable. Estas zonas grises son las que más pueden verse afectadas por la COPPA. Y atentos, que el escenario es de lo más ambiguo.
¿Sabrías distinguir a través de una imagen si estás ante contenido infantil o no? Probablemente a primera vista digas que sí, pero no tardarás en aclarar “bueno, depende del contexto”.
Tal que así, hoy gran parte del imaginario no es excluyente, y elementos como los pokemons o el Super Mario son consumidos por personas de once años o de treinta y cinco. Lo que cambia es el registro, la mirada del observador. ¿Cómo pueden las inteligencias artificiales y las leyes discernir entre contextos? ¿entre miradas?
Hoy resulta muy difícil separar el imaginario infantil del adulto. Podemos pensar por ejemplo en las fotografías de empresa que se toman hoy, o en las poses y sonrisas de los adultos en los selfies. Podemos también referirnos a los videojuegos en general o incluso a las piscinas de bolas, utilizadas a veces en eventos corporativos. Infinidad de objetos de consumo involucran sin fronteras definidas al público adulto, al joven y al infantil. Se podría decir que se gesta una adultez infantilizada, que renuncia a los esquemas de seriedad y rigidez de antaño, sustituyéndolo por lógicas de expresión propias de las redes sociales.
Además, existe contenido ambiguo que juega con el entendimiento, ¿cómo calificamos esto?. Piensen por ejemplo en Mortadelo y Filemón. Yo leía sus comics de niño y me divertía muchísimo. Me era posible seguir las historias y reírme con multitud de chistes sin detectar nada raro. Cuando volví a leerlos, siendo adulto, encontré entre las viñetas multitud de humor que había pasado por alto en lecturas precoces. Este iba desde la crítica política a situaciones de connotación sexual. Claro está, la que sexualiza es la mente del adulto.
Así, teniendo en cuenta este marco social, vemos que las inteligencias artificiales y los prejuicios humanos podrían incurrir en errores al confundir “lo infantil” con “lo femenino”, las animaciones para adultos con tiernos dibujos animados, o los doblajes pícaros con los originales a los que parodian… ¿Cuánto tardará la inteligencia en discriminar adecuadamente? ¿en qué medida afectan los parámetros que han programado los humanos?
UN PANORAMA MÁS OPTIMISTA
En la práctica resulta imposible saber de antemano el rumbo que tomará el asunto precisamente por el carácter vago e interpretable de la normativa. Una identificación preliminar de los factores podría resumirse en:
– La forma en la que Youtube valorará finalmente el contenido subido
– La forma en la que los creadores y creadoras generarán su nuevo contenido
– Las alternativas que surjan para cumplir con las regulaciones
Lo único a nuestro alcance es plantear escenarios imaginables, rumbos posibles. Teniendo estos en cuenta podemos pensar en diferentes estrategias.
Para esto resulta fundamental observar la red. Estar al tanto de si comienzan a producirse sanciones y qué efectos tienen; observar a otros creadores y determinar qué fórmulas están funcionando en este nuevo contexto y cuáles no…
Probablemente los anunciantes y potenciales patrocinadores entrarán a valorar la “seguridad” de tu canal, ya que ahora su estrategia publicitaria es más dependiente de tu contenido.
Disipa dudas sobre esto evitando prácticas arriesgadas hasta que los márgenes de aplicabilidad de la COPPA queden mejor definidos por los acontecimientos.
Pese a estas adversidades, hay una cosa que debes tener muy presente. Ninguna compañía en el mundo, al menos ninguna compañía sensata, pondría trabas a su propio crecimiento.
Entre el anuncio de la normativa y la fecha de aplicación se ha establecido un plazo muy corto, por lo que opino que ahora mismo estarán trabajando duro en fórmulas para evitar cualquier tipo de desastre, tratando de sacar provecho, y sacando nuevos o mejorados productos. En mi opinión, esta situación de apariencia tan estricta es, a lo sumo, provisional, y principalmente política hasta que se encuentren soluciones óptimas.
No van a estirparse así como así los contenidos que caigan en zonas grises. Precisamente porque esas zonas grises son las que más representan a las generaciones actuales. Tienen la necesidad de existir, y sólo pueden existir en el mundo real sin están a un clic.